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Trippier y la maldición del ‘2’ rojiblanco

Trippier persigue a Tolisso en el Allianz Arena.

Unos meses después de dejar el Atlético y pocos días antes de recibir su homenaje en el Wanda Metropolitano, Juanfran Torres (Crevillente, 1985) desvelaba desde Sao Paulo, en una entrevista con este periódico, cómo había sido ese casting para fichar a un ‘2’. «Hablé con el míster antes de irme, cuando ya había tomado la decisión. Ya sabía los laterales que tenía en su cabeza y estuvimos hablando de ellos. De Trippier y de varios más. Con él y con Santi [Arias], la banda derecha está bien cubierta», aventuraba el ex rojiblanco. Obviamente, su opinión sobre el asunto, convertido en uno de los pilares del buque de Simeone, y en un pedazo de la historia del club, tenía bastante peso. Sin embargo, la travesía está siendo bacheada.

El miércoles por la noche, en el amanecer aún de su segunda temporada en Madrid, Kieran Trippier (30 años), brazos en jarra, trataba de recuperar el resuello, desbordado por el vendaval del campeón de Europa. Cuatro años atrás (2016), a Juanfran también le cayó una buena tormenta sobre su cabeza en el Allianz Arena. Sólo que, milagrosamente, pasado el ciclón, el cielo se le abrió de par en par al Atlético. El caso es que el lateral británico no dispuso de solo instante de respiro. Por su flanco, el Bayern, y Kingsley Coman en particular, empezó a forjar la goleada. Primero fue un disparo del francés. Más tarde, un centro que acabó con un proyectil cruzado del hercúleo Goretzka. Y así… Trippier estuvo más tiempo en la hierba, lamiéndose las heridas, que dejándose ver por campo ajeno. Cualquier cosa menos vender (aún más) su espalda. Hasta 10,5 kilómetros completó, siendo sólo superado en su equipo por Herrera (11,8), Koke (11,2), Joao Félix (10,8) y Lodi (10,6), en ese orden, según la UEFA. El Bayern tuvo siempre claro por dónde podría descoser al Atlético.

En cualquier caso, el jugador inglés, por el que el Atlético pagó 25 millones al Tottenham en el verano de 2019, fue sólo una víctima más de esa máquina de aplastar equipos que es hoy el Bayern de Hans Flick. Felipe, inabordable en el aquella épica página escrita en Anfield, anduvo tembloroso y vulnerable. Y Oblak, pese a no cometer errores, tampoco halló respuesta para ninguno de los cuatro zarpazos alemanes. Lodi también sudó tinta, como ante el Liverpool, pero no dudó en echarse al monte, en busca de aventuras por el área rival. Fue protagonista en algunas de las mejores ocasiones de su equipo, como ese centro que Luis Suárez no alcanzó a rematar, recién estrenado el encuentro.

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